Aplicación de tratamientos fitosanitarios
Aplicar productos sin criterio es uno de los errores más comunes en jardinería. Aquí no se trata de “echar algo”, sino de diagnosticar correctamente.
Se identifican plagas o enfermedades, se evalúa su impacto y se decide la intervención más adecuada. Siempre priorizando soluciones eficaces con el menor impacto posible.
Los tratamientos se aplican en el momento adecuado y en la dosis correcta. Ni antes, ni después, ni en exceso. Esto evita resistencias y daños colaterales. Además, se trabaja en prevención: mejorar condiciones del entorno para que las plantas sean menos vulnerables.
El objetivo no es eliminar el problema puntualmente, sino evitar que vuelva.
